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4 años de viaje y 4 meses de vida

Si el 17 de febrero de 2012 nos hubieran dicho que 4 años después seguiríamos de viaje, con una hija mexicana de 4 meses y preparándonos para emprender el regreso en kombi hacia Argentina, seguramente habríamos pensado que se trataba de un sueño.


Sudamérica desde lo alto

Cuando llegamos a una nueva ciudad nos gusta preguntar sobre sus miradores o el lugar más alto desde dónde se pueda contemplar el lugar.
Entonces, cargamos la cámara de fotos, el trípode y allí vamos.



Cusco desde la Iglesia San Cristóbal.

5 imperdibles para descubrir en Cartagena de Indias

"Me bastó dar un paso dentro de la muralla, para verla en toda su grandeza a la luz malva de las seis de la tarde y no pude reprimir el sentimiento de haber vuelto a nacer".
Ciudad Amurallada en Cartagena, Colombia.

Guía para viajar por Colombia

¡Bienvenidos a Colombia! El país cuyo lema advierte “El riesgo es que te quieras quedar”.
Y así nos pasó a nosotros: 4 meses y medio recorriendo hermosas ciudades como Medellín y Cartagena de Indias, pueblos detenidos en el tiempo como Barichara y Villa de Leyva, playas hermosas como las del Parque Tayrona o costas desérticas como las de Cabo de la Vela, inhalando todo el verde y el aroma a café del Quindío, contagiándonos del ritmo a salsa y el gusto a ron de la alegre Cali y, por supuesto, compartiendo con su gente, los colombianos, uno de los motivos fundamentales por el cual corras el riesgo de quedarte.

Frontera Tulcán-Ipiales.

Programa #34 - Desde Cartagena de Indias

45 días en Cartagena de Indias y podemos afirmar que esta ciudad resultó ser como nuestro segundo hogar.
La Ciudad Amurallada, sus historias y secretos.
La Cartagena que no se mira, esa que trasciende las fronteras de las murallas.
¡Que disfruten del Programa 34 de Radio Rutera!


Radio Rutera desde Cartagena.
Hace click en leer mas para ver la galería de imágenes

Hogares itinerantes


Cuando se está lejos de casa uno empieza a darse cuenta lo que extraña tener un hogar.

Hogar: Palabra que se usa para designar a un lugar donde un individuo o grupo habita, creando en ellos la sensación de seguridad y calma. En esta sensación se diferencia del concepto de casa, que sencillamente se refiere a la vivienda física. La palabra hogar proviene del lugar en el que se reunía, en el pasado, la familia a encender el fuego para calentarse y alimentarse.

A través de las puertas de Cartagena

Tengo una especial atracción por las puertas y las ventanas. 
Siento que detrás de ellas existe un mundo desconocido que es posible espiar observando sus colores, sus picaportes, sus texturas, sus detalles. 
El que vive en una casa con una puerta de color azul o roja seguramente sea muy distinto al que está detrás de una ventana con un cristal roto. Hay aberturas rodeadas de plantas perfumadas y otras cubiertas por enredaderas abandonadas. Algunas puertas te dan la bienvenida, otras te reciben con rejas. En algunas podemos mirarnos al espejo y en otras hay una camarita que nos vigila.
Me gustan las puertas con buzones y las ventanas llenas de flores.
Sólo es cuestión de mirar y ver más allá de lo que separa el adentro y el afuera.

Hogar, dulce hogar.

¡De alguna manera vamos a cruzar! - Parte 2

Casi que ya soñamos con el cruce a Panamá. Primero fue el ula, ula y ahora tocó dirigir el tránsito. Pero estamos convencidos que con paciencia, perseverancia y buen humor ¡lo lograremos! y pronto el sueño continúa en Centroamérica.



¡De alguna manera vamos a cruzar!

El bendito cruce a Panamá cuesta plata, sudor y lágrimas.
No hay carretera para llegar  por tierra, ya que está el Tapón de Darien que es pura selva.
La única posibilidad es subir la kombi a un barco.
Desde Cartagena (Colombia) a Colón (Panamá) son 407 kilómetros que cuestan nada más ni nada menos que 1.200 dólares.
¡Pero de alguna manera vamos a lograrlo!
Aquí la muestra de que continuar con el viaje y cumplir un sueño todo lo puede:

Cabo de la Vela, donde el desierto termina en el mar

Después de 11 meses  llegamos al extremo norte de Sudamérica: La Guajira, último departamento de Colombia antes de cruzar a Venezuela.
Y en un pueblito de 850 habitantes llamado Cabo de la Vela pasamos 3 días de puros atardeceres, paz absoluta y playas solitarias.

Algunos predicen que el día que construyan la carretera para llegar a este inhóspito lugar va a explotar de turismo.
Es que los 60 kilómetros de tierra, piedra y arena que hay que atravesar son a prueba de amortiguadores, motor y neumáticos.
Y como para muestra basta un botón, en el camino debimos cambiar una rueda por primera vez en el casi año que llevamos de viaje.

Cabo de la Vela: Playas hermosas, vírgenes y solitarias.

Programa #33 - Desde Parque Tayrona y Cabo de la Vela

Programa 33 de Radio Rutera, primer programa del 2013, y el placer de hacerlo desde un lugar paradisíaco: El Parque Tayrona, uno de los destinos más lindos de Colombia y cuyas playas figuran entre las mejores del mundo.
También llegamos a la Guajira, último departamento de Colombia antes de cruzar a Venezuela, y nos fuimos para Cabo de la Vela, donde el desierto termina en el mar Caribe.
Días de amigos, de llenarnos de sol, nadar, tirarnos en la arena, caminar mucho, respirar tranquilidad, admirar naturaleza por doquier, dormir en hamaca y sobre todo DISFRUTAR!
Te invitamos a que disfrutes con nosotros. ¡Bienvenidos!


Ir a descargar
Parque Tayrona con amigos.

Feliz 2013 desde el Caribe de Colombia

Siento que no hay mejor lugar donde empezar un nuevo año que en el mar.
Y si encima nos toca enterrar los pies en arena blanca y limpiarlos con el agua cristalina y tibia del Caribe intuyo que es un extraordinario comienzo.
El 2013 nos encontró en la península de Barú, más precisamente sobre Playa Blanca.
A lo largo de la extensa playa pueden encontrarse cabañas, carpas y hamacas para dormir. No hay electricidad ni agua potable pero sí hay unas románticas velas, algunas duchas improvisadas con baldes de agua dulce que venden los nativos, un mar convertido en una piscina turquesa donde se puede nadar y hacer snorkel y mucha, mucha tranquilidad.






¿Villa de Leyva o Barichara?

Cuando era chica solía jugar al “¿Qué te gusta más?”, un pasatiempo que me inventé y que consiste en comparar varias cosas que tenés a mano y elegir cuál te gusta más.
Entonces, mientras esperaba con mi mamá que la dentista me atendiera, mirábamos revistas y tocaba elegir "qué vestido te gusta más", "qué actor te gusta más" o escoger entre una serie de ofertas de viajes, de esas siempre tentadoras a la vista y el espíritu.
Lo mismo cuando viajábamos en colectivo, cuando paseábamos, cuando íbamos al supermercado, etcétera.

Mmmmm, ¿cuál me gusta más?

Recorrida por el Eje Cafetero de Colombia

¿Sabías que el buen café se toma sin azúcar, el agua no debe hervir y hay que conservarlo en el envase original dentro de la heladera?
¿Tenías idea que en el mundo se consumen cerca de 7 millones de toneladas de café y que Colombia es el tercer país que más café exporta al mundo, luego de Brasil y Vietnam?
Ésto y mucho más lo aprendimos recorriendo el Eje Cafetero de Colombia.


¿Nos tomamos un tinto?
El Paisaje Cultural Cafetero fue reconocido en el 2011 como Patrimonio de la Humanidad, pero esta distinción no sólo es un reconocimiento a las fincas y plantaciones de café sino a cómo el ser humano se supo mezclar con la naturaleza para producir de manera sostenible y cuidada un producto tan valioso como es el café.
Recorriendo pueblos como Calarcá, Circasia, Salento, Filandia, Pijao, Quimbaya, Montenegro y Armenia uno viaja en el tiempo. Las construcciones conservan su estilo “bahereque”, los “yipaos” (así se les llama a los jeeps cuando se los carga de una manera exagerada) circulan por las calles estrechas o quedan estacionados en la plaza principal, donde uno puede encontrar el típico puestito de arepas, hombres que portan sombrero y machetes aferrados a sus cinturas, bares con mesas de pool y una tranquilidad envidiable que te invita a disfrutar un rico café mientras simplemente uno se sienta a ver.

Las brujitas del Colombia

Para conocer a las “brujitas” de Colombia hay que irse a San Cipriano, una reserva natural en el Valle del Cauca, a dos horas de la ciudad de Cali.
Y como en un cuento mágico uno se sube a un carrito de madera sujeto a una moto que se desliza por las vías del tren y después de recorrer 7 kilómetros en aproximadamente 20 minutos, disfrutando del viento, atravesando túneles, escuchando el cantar de las chicharras, observando un paisaje repleto de vegetación, llegamos a destino!
Viajar en “brujita” es algo que jamás habíamos experimentado y resulta muy divertido y emocionante. El viaje ida y vuelta cuesta 8.000 pesos colombianos (4 dólares).
Su nombre se debe a que hace algunos años los conductores usaban unos palos de madera para empujar estos particulares vehículos, entonces se los asoció con las brujas que viajan  por los aires montadas en sus palos de escoba.


Viajando en brujita.
Luego llegó la modernidad y los palos fueron reemplazados por motos.
Los conductores aseguran que es un transporte seguro, pero yo no estaría tan segura. En cada carrito caben 5 personas y, como es la misma vía férrea para los que van y los que regresan de San Cipriano, hay horarios de prioridad y si se encuentran uno que va y otro que vuelve, los pasajeros deben bajarse para darle paso a la brujita que viene en dirección contraria.
Pero lo más riesgoso, según mi punto de vista, es que por esos mismos carriles pasa dos veces al día el tren que lleva mercancías al puerto de Buenaventura y,  aunque los choferes dicen que conocen los horarios del tren, siempre vale la pena  estar atentos por si suena la campana y preparados para saltar de la brujita.


Y la fábula de encanto sigue en San Cipriano.
Se ingresa por un poblado de casitas de madera (cuyas habitaciones se alquilan al turismo), calles de tierra, infaltables locales de salsa, restaurantes y puestos callejeros.
Viven 820 personas y su población es afro. Sus ingresos dependen íntegramente del turismo colombiano y extranjero que llega buscando el encanto y la tranquilidad del río.
La reserva tiene 8.500 hectáreas y a lo largo de sus caminos están señalizados los diferentes senderos y  entradas al río y sus charcos.
El ingreso a la reserva cuesta 1.500 pesos  (menos de un dólar).
Definitivamente creo que alguien tocó estas vertientes de agua con la varita mágica y las volvió cristalinas con tintes azules y verdes entre tanto bosque tropical.
Entonces en el río se puede nadar como si fuese una piscina transparente, flotar en los neumáticos que te alquilan por 4.000 pesos (2 dólares), balancearse en lianas cual tarzán, bañarse bajo las cascadas y navegar por las partes más correntosas del río sobre los gomones al mejor estilo rafting.
Los músculos del cuerpo nos laten, nuestras caras están al rojo vivo, nos duele la mandíbula de tanto reír, tenemos moretones en la cola de topar con las piedras mientras jugamos a deslizarnos por los rápidos.
Pero volvimos a ser niños otra vez y volamos en brujita.

¡No nos dejan salir de Cali!

Sí señores, un grupo de caleñas y caleños nos impiden que nos vayamos de esta ciudad donde los autos nos tocan bocina para saludarnos, las motos se acercan para desearnos buen viaje, la gente se arrima a Huella para tomarse fotos y los niños nos regalan sonrisas mientras señalan a la Kombi Rutera con ojos grandes y la boca abierta exclamando “mira ese carro”.

Quito: El ombligo del mundo

Queremos conocer Quito. Queremos estar en la Mitad del Mundo. Queremos tener un pie en el hemisferio Norte y otro en el hemisferio Sur. 
Y empujando a Huella -nuestra kombi-, que parece que se resiste a sumar un kilómetro más a estos 14 mil que lleva recorridos, llegamos a está ciudad ubicada a 2.800 metros sobre el nivel del mar.



¡Gracias Ecuador!


Llegamos a Ecuador un 27 de julio de 2012.
Lo primero que nos cautivó fue ir por la ruta y ver verde por todos lados.
Vegetación espesa, clima tropical, bananas y más bananas.
En la frontera nos dieron 90 días para conocer el país. Y siendo tan pequeño (y con la gasolina tan barata) creímos que sería tiempo suficiente para recorrerlo.
Hace 4 días cruzamos a Colombia. Un día antes de que se cumplieran los 90 nos despedimos de este Ecuador que nos quedó corto de tiempo.
Fueron 89 días de andar por la sierra, la costa y el oriente ecuatoriano.
Visitamos lugares hermosos. Disfrutamos paisajes bellísimos. Pero por sobre todo, conocimos gente espectacular.
Con algunos compartimos instantes, con varios horas, con otros días y luego de cada despedida nos preguntábamos ¿por qué esta gente es tan amable con nosotros? ¿Por qué nos dio tanto sin pretender nada a cambio?
Nos quedábamos sin respuesta y una sonrisa en el alma.
Pero si lo pensamos bien, quizás no haya que buscar demasiadas explicaciones. Quizás la respuesta es: "por que sí".
Y así fuimos durante estos casi 3 meses por Ecuador: ensanchando nuestros corazones y disfrutando cada vez más el camino. Descubriendo que hay mucha gente dispuesta a dar amor sin razones ni motivos.
Porque después de todo, o mejor dicho ante todo, hay mucho de verdad en el proverbio indio que dice: "Todo lo que no se da, se pierde".
Gracias a cada persona que nos abrió su corazón. Gracias por ser parte de este sueño. Gracias Ecuador por dejarnos tanto!

El día que volamos

"Cada uno de nosotros es en verdad una idea de la Gran Gaviota, una idea ilimitada de la libertad -diría Juan por las tardes, en la playa -, y el vuelo de alta precisión es un paso hacia la expresión de nuestra verdadera naturaleza. Tenemos que rechazar todo lo que nos limite. Esta es la causa de todas estas prácticas a alta y baja velocidad, de estas acrobacias..."


Juan Salvador Gaviota, Richard Bach



Picnic rutero al pie del volcán

Canasta, heladerita o mochila.
Sandwiches, empanadas o tarta.
Gaseosas o jugos.
Infaltable el mate y algo dulce para la tarde.
Con amigos, en pareja o en familia los picnic siempre son una invitación a compartir al aire libre.
Y el picnic del 21 de septiembre es una cita que no acepta inasistencia.

A esto súmenle un termo con chocolate caliente. ¡Excelente!