viernes, 27 de enero de 2017

Nuestra eterna e invencible primavera

Hace 1 mes y medio que regresamos a México después de estar 2 meses en Argentina. La vuelta no fue fácil: Con Gaia la familia se extraña y la compañía de abuelos, tíos, primos y amigos se hace más imprescindible.
Pero seguimos detrás del anhelo de viajar en familia, así que volvimos a San Cristóbal de las Casas a reencontrarnos con Huella, nuestra fiel compañera que ya está ansiosa por emprender camino y sumar más kilómetros a sus ya 44 mil bien andados. 


Uno de los motivos que nos llevó a viajar a Argentina fue festejar el primer año de Gaia.
La pequeña integrante de la Kombi Rutera nació un 13 de octubre; otoño en México, primavera en Argentina. Así que nos fuimos a celebrar a la primavera que nos regalaba el hemisferio sur.

Primavera siempre sera para nosotros sinónimo de felicidad.
Primavera es sol que entibia, colores que brillan, jardín que florece, preparar la tierra para sembrar, la llegada de las cosechas, respirar nuevos aires.
Primavera son picnics en cualquier lugar y a toda hora.


21 de septiembre 2012: Picnic en el Volcán Cotopaxi, Ecuador.

6 de enero 2017: Picnic en Arcotete, Sancris-México.
La semántica afirma que el término primavera proviene del latín prima (primera) y vera (verdor) y la simbología -sobre todo la psicológica- lo traduce como un mirar con nuevos ojos, rever, renovarse, renacer, florecer.




La primavera siempre nos sedujo y años atrás amagamos ir en busca de ella. 
Aún vivíamos en Buenos Aires cuando leímos un artículo de Expedia que nos invitaba a pasar una temporada a Tenerife: la isla española del Océano Atlántico conocida como “Isla de la Eterna Primavera”, pero el destino tuvo otros planes para nosotros.

Aparecieron nuevos horizontes y surgió un sueño: La Kombi Rutera, un viaje a la velocidad del paisaje por Latinoamérica.
Y hacia allí marchamos.
Atravesamos veranos, inviernos, algún otoño –que también suelen ser encantadores- y en el camino fueron apareciendo destinos prometedores de la aspirada eterna primavera:

Al sur de Ecuador, casi limítrofe con Perú, Vilcabamba nos recibió un día de julio del año 2012 con arco iris, montañas verdes y río con agua mágica de manantial.



La bienvenida que este pueblo le da a todos los que lo visitan fue lo que sedujo a muchos extranjeros para irse a vivir allí.
Lo llaman “El Valle de la Eterna Juventud” porque sus habitantes suelen vivir más de 100 años. El secreto: Sus temperaturas primaverales, las propiedades terapéuticas del agua y los alimentos sanos que cultivan y cosechan –ricos en fibra y escasos en grasas-.



Llegamos a Medellín, la segunda ciudad más grande de Colombia, en diciembre del 2012.
Y, a pesar de que siempre preferimos los sitios más pequeñitos, nos enamoró a primera vista.
Está repleta de lugares verdes: Montañas, parques, bosques, lagos.

Botánico de Medellín.


También le dicen “La Ciudad de la Eterna Primavera” porque, situada en el Valle de Aburrá, conserva una temperatura promedio de 23° durante todo el año.
En Medellín también se realiza la Feria de las Flores donde más de quinientos floricultores descienden de las montañas de Santa Elena -un paraíso de flores, cultivos orgánicos, tierra húmeda y hierbas medicinales ubicado a 20 kilómetros- con sus mágicas silletas para llenar de color a la tradicional fiesta del departamento de Antioquia.


Silletera desfilando en la Fiesta de las Flores.
Santa Elena.
Nuestro lugar en el mundo durante 3 semanas en abril del 2013 fue el pueblo de Boquete, al noreste de Panamá, donde también se vive la venerada eterna primavera.



Boquete siempre será como volver a casa: Un hogar con jardín. Pájaros y viento cantando de día. Ranas, sapos, grillos y no sé cuánto bicho más cantando de noche. Huertas en la calle. Perros que son del pueblo. Andar en bicicleta. Gente a caballo. Despertar con rayos de sol que burlan la sombra del limonero. Acostarse con la luna que se asoma por la ventana. Salpicarse con agua de río. Florecer cada día.






Y por último, en junio del 2013 llegamos a Guatemala cuyo eslogan es “El país de la eterna primavera”. Tierra del quetzal, de volcanes, ríos, lagunas, montañas. Corazón del mundo maya.


Nos detenemos en Antigua, a una hora de la capital. Ciudad colonial enmarcada por un cordón montañoso y 3 volcanes que vigilan permanentemente.
Cada uno de sus rincones nos seduce. La caminamos lento una y otra vez sin querer perdernos detalle de sus calles empedradas, ruinas, mercados de colores y sabores típicos.






Entiéndase por “eterna primavera”: Clima templado y suave en cualquier estación del año. No hay días de frío intenso y tampoco de calor que asfixia. Las temperaturas oscilan entre los 18° y 25°.

Primavera  Toda la vida
Por ahora seguimos viviendo en nuestra casita de Sancris, al sur de México.
Nos recibió el invierno, pero cada día salimos a nuestro jardín a saludar al sol, recordando que siempre habrá en nosotros una eterna e invencible primavera.

Así saludamos al sol con Gaia 

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2 comentarios:

  1. Hey i follow your blog, i like n read every you post, N I like you pics

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  2. Hola,¿entonces ya viven de fijo en San Cristobal?

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