martes, 5 de enero de 2016

Carta al 2015

Con el paso de los años, me convencí que no hay años malos. 
Que los años, en realidad, son montoncitos de experiencias.
Que los años, tal vez, marcan ciclos.  
Síntesis de mi año 

Un 31 de diciembre muchas veces se siente como la culminación de algo más que un año. 
Es un cerrar, intentar poner fin y dejar ir aquello que no nos gusta, que nos hizo daño, que ya no queremos. Y también es agradecer. 

Un 1º de enero muchas veces se siente como el comienzo de algo más que un año. 

Es un renacer, son las hojas en blanco abiertas a nuevas oportunidades para ser coloreadas de propósitos soñados, deseados, esperanzados. 


Hermoso regalo de Maria Luque. Se puede descargar acá.
Hace muchos fines y comienzos de año hago una ceremonia: Comer 12 uvas pidiendo 12 deseos durante los últimos 12 segundos del año que está por terminar. 
Después viene el brindis y los abrazos y el deseo de que todos cumplan sus deseos. 
Pero los primeros minutos del nuevo año siempre me encuentran conmigo y lo que hay en mi corazón. 
Deseos 2015.
2015: no hay otra palabra más que INOLVIDABLE para definirte.
Llegaste con la noticia más linda y te despido con una hija en brazos.   
Me enfrentaste a temores y a dudas, pero me enseñaste a creer y a confiar.
Me permitiste viajar para dar sorpresas y me sorprendiste con visitas deseadas hasta estas tierras queridas y lejanas.
Me llenaste de fuerza, coraje y poder para ayudar a Gaia a nacer. 
Nos alumbraste para verla llegar como quisimos: en casa, de a tres, en intimidad.
Aún lejos de la familia y los amigos, nos rodeaste de nuevas familias y amigos que supieron acompañar, contener, aconsejar y colmarnos de cariño.

Abuela Cris y abuelo Osqui.
Abuela Paty.
Tíos Lu y Martín.
Caro, Auro y Luisfe, parte de nuestra familia chiapaneca.
Beti, nuestra partera.
Mi tribu de lindas mujeres en Sancris.
Cuando en el 2011 empezamos a planificar este gran viaje sin fecha de regreso, creía que viajar y tener un hijo no sería compatible. En el camino nos fuimos dando cuenta que la vida es esto que sucede mientras viajamos, y casi 4 años después llegó Gaia para, entre otras cosas, demostrarnos que sólo es imposible lo que no se intenta.
Gracias 2015 porque te encargaste de que viajar y ser mamá quepan en el mismo sueño.


Entonces, pienso nuevamente en esto de que no hay años malos. 
Que lo más probable es que tengamos experiencias mejores y otras peores. 
Que lo importante es nutrirse de cada una, aún cuando nos cueste encontrarle sentido al aprendizaje.
Que la construcción de un buen año es decisión de uno porque, aunque surjan problemas, 
la diferencia entre alguien feliz y quien no lo es tiene que ver con la actitud con la cual nos enfrentemos a lo que nos toca.


Gracias 2015. No podías pasar sin dedicarte unas palabras. 




Dicen que las alegrías, cuando se comparten, se agrandan. Y que en cambio, con las penas pasa al revés, se achican.

Capaz lo que sucede es que al compartir lo que se dilata es el corazón.Y un corazón dilatado esta mejor capacitado para gozar de las alegrías y mejor defendido para que las penas no nos lastimen por dentro. 

Gracias a todos los que compartieron conmigo este 2015 inolvidable 



Maru
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2 comentarios:

  1. Felicidades Maru! También para Martin y Gaia!
    Estoy segura de que este 2015 no se os va a olvidar nunca y gracias por demostrar que viajar y ser mamá, puede ir también de la mano.

    Felicidades y Feliz 2016! Que siga estando lleno de cosas lindas!
    Un abrazo,
    Andrea

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  2. Maru!!! Simplemente hermoso.. q poderosa habilidad...de.expresar y de.mover tanto en.los que te leemos!! Un 2015 mágico

    ResponderEliminar

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