Isla Mujeres y la felicidad

Una señora camina junto a sus amigas por la peatonal de Isla Mujeres y un poco indignada le dice a sus compañeras que "debe haber otro centro", que “estas 4 callecitas no pueden ser todo el centro”.

La observo raro y pienso: ¿para qué necesitará más?


En nuestro viaje por la Riviera Maya conocimos Tulum, Playa del Carmen, Akumal y Puerto Morelos. También estuvimos en Cancún, aunque los mapas indican que ya no es territorio de la Riviera Maya. 
Y justamente desde Cancún nos tomamos un ferry y en 45 minutos llegamos a nuestro último destino en el Caribe de México: Isla Mujeresun pueblo de 16 mil habitantes y 7 kilómetros de largo que coincide con las fotos que mirábamos sentados en el sillón de nuestra casa en Buenos Aires. Postales de arena blanca, palmeras, playas paradisíacas y un barco de SamBoat navegando plácidamente por un mar cristalino, calmo y encantador.






Isla Mujeres nos sirvió para descansar el cuerpo, dejarlo flotar en el océano, soltar los pensamientos, volver a almorzar en un mercado donde la señora ya sabe que le vamos a pedir la-comida-sin-picante-por-favor, reactivar las ganas de caminar cuando el sol se despide hasta mañana.




¡Sí! Pasear lento por esas mismas 4 cuadras que para nosotros fueron más que suficientes y que son demasiado poco para la señora que no cree que solo eso pueda ser el centro.
¡Y menos mal que es así! ¡Qué bueno que haya para todos los gustos y que lo que nos guste sea distinto!





Esto me llevó a pensar que lo mismo pasa con los sueños. 

Me costó años entender que a mi papá no le interesaba viajar. Que aunque fuese millonario, a él no lo hacían rico las mismas cosas que a mí.
En los últimos años también acepté que estamos en un cambio permanente y que lo que antes me hacía feliz, tal vez ahora no y viceversa.
Quizás “felicidad” sea la palabra con más acepciones permitidassimplemente porque cada uno la entiende a su manera. Y la verdad nunca es única, somos nosotros quienes la vamos creando.


Tal vez sólo sea cuestión de dar pasos cortos preguntándonos más seguido qué nos hace felices

Los días en Isla Mujeres me sirvieron para hacerme esa pregunta y encontré respuestas como: “tomarme unos mates sin apuro”, “escuchar una canción que me guste repitiéndola hasta el hartazgo”, “quedarme despierta cuando todo está en silencio para aprovechar la soledad que me promete la noche”, “comer algo rico”, “leer un libro y no querer-poder parar”.





Definitivamente la felicidad está en las cosas simples: como caminar por un centro repleto de negocios, bares, restaurantes o pasear por 4 callecitas que lo tienen sobradamente todo para ser centro.

Ser  feliz dependerá de la interpretación que le demos a los eventos y a las condiciones externas.
Será cuestión de hacerse la pregunta más seguido.

La respuesta está adentro, nunca afuera.
Y sino la encontramos habrá que seguir buscando.

Seamos felices. 
Hoy no hay otra opción (y mañana parece que tampoco).
































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