domingo, 6 de diciembre de 2015

Lugares a los que siempre volveríamos: Berlín

Viajamos a Berlín en mayo de 2009. Fue nuestro primer viaje juntos a Europa y también nuestro primer viaje largo: 2 meses.
Por aquel entonces, pedir permiso en nuestros trabajos para ausentarnos 60 días fue toda una osadía porque, aunque eran vacaciones que habíamos acumulado y nos correspondían, significaba mucho tiempo.


El Muro de Berlín.
Pero como es preferible arrepentirse de lo que hiciste que de lo que no hiciste, juntamos coraje, hablamos con nuestros respectivos jefes y a los meses nos estábamos cargando la mochila al hombro.
Ese primer viaje incluyó ciudades de Francia, Alemania, Holanda, República Checa, Austria, España, Italia, Grecia y Marruecos (para recorrer todos estos países de Europa fue necesario sacar las visas Schengen como las de Axa Assistance).
Y un destino que nunca vamos a olvidar y al que siempre querremos volver es Berlín. 





Lo que más nos cautivó de la ciudad alemana es que al caminarla uno revive hechos históricos que combinan pasado con presente.
La historia de ayer se remonta a la Segunda Guerra Mundial que ocurrió entre 1939 y 1945. En Berlín aún se puede visitar, por ejemplo, uno de los pocos bunkers que se conserva intacto, donde los berlineses se amontonaban buscando sobrevivir al horror. 



Disparos de la guerra.
En cuento a la historia contemporánea, la construcción del Muro de Berlín y, especialmente su caída es uno de los hechos más importantes del siglo XX.
Este muro dividió a la ciudad en dos partes durante 28 años, separando a familias y amigos.  


La línea roja es por donde pasaba el Muro.
Por aquí pasaba el muro.
Más de 1 kilómetro de muro queda en pie, decorado con grafitis alusivos, y se lo puede recorrer en la zona conocida como East Side Gallery











Y además de historia, Berlín es arte, cultura y música.

Luego de la caída del Muro, muchos artistas ocuparon los edificios de la ciudad que habían quedado vacíos y deteriorados y los salvaron de que fueran demolidos. El Tacheles fue una de estas viviendas reconvertidas en un centro okupa de arte.





Tenía cinco pisos, sus paredes grafiteadas, en los diferentes cuartos se exponían cuadros, fotografías, esculturas. También se proyectaban películas y documentales. En la planta baja había un gran patio al descubierto con un bar donde se podía tomar una cerveza y escuchar música.





Lamentablemente, el mayor centro cultural de Berlín cerró en septiembre del 2012.

Otro lugar imperdible para los fanáticos de la música punk, como Martín, es el Museo de los Ramones.
El creador fue el periodista musical Flo Hayler quien pasó mucho tiempo con el grupo y coleccionó alrededor de 500 piezas pertenecientes a los artistas. Se pueden ver desde listas de canciones, fotos y hasta un pantalón de jean que usó Johnny Ramone en algún recital.




Berlín está repleto de monumentos. La mayoría fueron destruidos durante la Segunda Guerra Mundial así que debieron ser reconstruidos.
La mejor manera de recorrer Berlín es caminando o en bicicleta y no podés dejar de pasar por: 
  • El edificio del Riechstag: Sede del Parlamente alemán. Tiene una cúpula de cristal de 23 metros de altura que se puede visitar gratis.

  • La Puerta de Brandenburgo: Es la imágen ícono de la ciudad ya que por allí ocurrieron sucesos históricos tan importantes como el desfile de las tropas victoriosas de Napoleón.


  • Alexanderplatz: Fue el centro del antiguo Berlín del Este. Allí hay una torre de televisión que tiene un mirador y un restaurante giratorio a más de 200 metros de altura.


    • Checkpoint Charlie: Fue el antiguo paso fronterizo del Muro de Berlín.

      • El Monumento al Holocausto: Se trata de una cuadrícula formada por 2.711 bloques de hormigón de diferentes alturas construido en memoria de los judíos asesinados en Europa.

        • Estadio Olímpico de Berlín: Fue el escenario principal de lo Juegos Olímpicos de 1936, organizados por la Alemania nazi de Hitler. 
            Alguno de sus mercados al aire libre, donde hay antigüedades, discos, libros y ropa usada, entre otras cosas.


              Cosas que se encuentran en los mercados de Berlín.




                  Las kombis siempre presentes.
                    Y por último, no te podés ir de Berlín sin comer sus famosas salchichas con chucrut acompañada por una riquísima cerveza Berliner y brindar porque siempre será lindo regresar.





                    Nuestra huella en el Muro de Berlín 
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